jueves, 8 de julio de 2010

Viaje a la nueva China, un gigante que no deja de generar sorpresas


El crecimiento del país abruma. Pero provoca brutales contrastes sociales.

El estallido del crecimiento en China abruma. En los automóviles de última generación, en los colectivos con televisión, en las avenidas limpias y perfectas, en la tecnología por todos lados. No es sólo en Beijing donde este abuso de modernidad atropella. Este enviado cruzó casi tres mil kilómetros hacia el suroeste, camino a la frontera con Vietnam, hasta Kumming, la capital de Yumnan, una provincia con igual población que Argentina, y la probeta capitalista parece más visible que el esquema comunista que pretende contenerla.

China ha sido desde entonces una máquina de producir dinero y también pobres. Una experiencia fascinante cargada de contradicciones y en la que altos funcionarios como Wang Chen, ministro de la Oficina de Información del Consejo del Estado, sintetiza demoledor en una extensa charla con Clarín en Beijing: "Una sociedad igualitaria carece de vigor".

El entrevistado,Li Xiguang, juega con las palabras cuando explica la convivencia de capitalismo y comunismo. "Mmmm, es un capitalismo a la China o también un socialismo a la China. Es nuestro modelo". Sostiene que la apertura económica no implicará un cambio político al estilo occidental. "'La libertad viene antes o después de la democracia? Nos critican y nos piden que hagamos como en Occidente. Pero ustedes votan un rey y después no participan. Nosotros participamos todo el tiempo". El remate no es menos provocador: "Hay contradicciones claro, pero posiblemente seamos una excepcionalidad. Como Estados Unidos, que también podría ser una excepcionalidad".

El furor consumista que experimenta China con un crecimiento de dos dígitos desde hace más de 20 años, generó efectivamente profundas contradicciones que aquí son admitidas sin mayores diplomacias. En este gigante nacen cada año 20 millones de chicos y, en ese universo que no deja de crecer, reina un centenar de personas que tienen fortunas de más de mil millones de dólares. Y luego viene lo que sería la clase media de cien millones. El resto son algo más de 800 millones de campesinos y unos 360 millones que forman la línea de pobreza. Las ciudades, especialmente de la costa, tienen un ingreso per cápita de US$ 1.500, tres veces más de lo que se gana en el campo cultivable que, aparte, es sólo el 19% del inmenso espacio chino pletórico de desiertos.


La actual crisis mundial mide esas contradicciones con costos ahora tremendos. Desde la orden de largada de Deng, China creció sin medir consecuencias tanto sociales como ambientales. En palabras del sinólogo español Mario Esteban Rodríguez, "si bien China es la locomotora de la economía mundial, está plagada de desastres ambientales; alberga 16 de las 20 ciudades más contaminadas del mundo y es uno de los 13 países con más escasez de agua". En buena compañía con esas calamidades se suma soportar la mayor brecha en las desigualdades sociales de todo el planeta en los últimos 20 años, un efecto medido, entre otros, por el índice Gini.

Fuente: Diario Clarin, Argentina, Domingo 19 Octubre 2008.

Si bien esta nota abarca un analisis mas generalizado, nos parece importante su contenido, ya que en el comienzo del blog, definimos la situacion de China como ''Contradictoria''
Por ello, en esta nota el entrevesitado da su punto de vista, donde justifica esta postura a la que, en cierta forma, define tambien como contradictoria
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